La Cruda

Estándar
Un tema que no puede faltar el día después de un evento, generalmente nocturo, es quién fue el más pedo de la fiesta. Y es precisamente en este recuento de los daños, que solemos festejar, aplaudir e incluso estrechar a nuestro amigo por haberse comportado como el asno más grande del lugar. Si está bien o está mal definitivamente a mi no me toca juzgar, lo único que sé es que ahora, las ya no tan finas damas, solemos comportarnos igual o peor que nuestros queridos compañeros los  varones.
 
Como bien diría mi amigo Isaac Newton: “A toda acción, corresponde una reacción”; y es justo sobre esta  consecuencia lógica que conlleva ser el alma de la fiesta sobre la que me gustaría reflexionar… La tantas veces maldecida ¡¡CRUDA!!

Cualquier persona que se jacte de conocerme, puede corroborar que soy una persona que  no suele consumir bebidas embriagantes en exceso, (motivo por el cual he sufrido de juicios, vejaciones, mal tratos, agresiones y varios recordatorios de madre) y  la razón no es porque mi religión no me lo permita; simplemente es por que las crudas que me dan, son similares a las que probablemente sufrió Carmen Campuzano en la década de los 90’s y sinceramente no, no consumo ni una cuarta parte de las sustancias tóxicas q este extraño ser de la creación seguramente consumió.

 

Para mi el sufrimiento de una cruda es similar al sufrimiento de un viacrucis. Igualmente paso por un número aproximado de 14 estaciones (aún no se cual  mas dolorosa), caigo 3 veces y finalmente ruego a Dios que acabe con mi atormentada vida (por cierto gracias Diosito por hacer siempre caso omiso a esta petición): somnolencia perenne, deshidratación,  ingesta calórica constante, adormecimiento de extremidades, agrura, migraña, irritación de garganta (o voz de Enrique Rocha, que en mi caso es lo mismo), malestar estomacal, ataque de ansiedad, pájaro piedra, consumo excesivo de tv chatarra, llanto, ardor en ojo, dolor de articulaciones, agujetas, taquicardia, temblorina…  ¡Carajo niña!  mejor tómate una piña colada sin alcohol y no le des el coñazo a tus pobres padres al día siguiente (disculpas públicas a Josefo y Pelito Sr).

 
Lo peor es que después de toda esta serie de vicisitudes, llega el siguiente fin de semana y nos volvemos a portar pésimo, ¿cuál será la necesidad de sentirse como jerga del Sushi Itto todo un día, CUAL?? Y la respuesta es porque lo bailado nadie nos lo quita…. Nada más hay que recordar que todo con exceso, nada con medida…. O era al revés?
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s