Y no, no hablo de las historias de mi amigo gallego Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar (gracias Google), ni muchísimo menos de aquella tormentosa canción de Flans. Hablo de las mil y una noches que he pasado en este territorio yankee… #enlamadre ¿en qué momento pasó el tiempo? Y si, así sin darme ni cuenta, el día de hoy cumplo mil y un días de haber tomado, sin duda alguna, la decisión más importante de mi vida.
Aunque han habido momentos difíciles, haciendo un recuento de los daños, han sido mil días de tantísimo aprendizaje que mi mismo amigable ser no lo puede ni creer.
Por una parte, han empeorado tanto mi inglés como mi español. He aprendido que en ecuatoriano «cholo» es naco, que en cubano «fajarse» es pelearse, que en venezolano «chamo» es chavito, que en colombiano «bacano» es padre y estar «juicioso» es estar concentrado y que en argentino ser «prolijo» es algo positivo (aunque sigo sin entender al 100 qué carajos es). He aprendido que cualquier palabra en inglés se puede «latinizar» (parkear, textear, leakear, postear, freezear) y que poseer acento mexicano es garantía de una comparación a alguna «luminaria» de Televisa (hace tiempo una dama del Perú me dijo que mi forma de hablar le recordaba a María la del Barrio… si, casi se hace acreedora a un puntapié)
He aprendido a hacer labores del hogar que nunca pensé realizar, almidonar por ejemplo… arreglar wc’s, regaderas, hasta a coser botones con tal de ahorrarme al sastre de la calle 8 que te atora cual si fuese Mitzy (el modista de las estrellas). Me he reconectado con mis raíces cubanas, he «contoniiiiado» mis caderas al ritmo de la salsa y he comprendido lo que realmente significa que una persona sepa bailar bien (al parecer mis caderas si mienten… O por lo menos lo hicieron todos esos años en los que según yo no bailaba «taaaaan» mal #situuu)
He descubierto ciertas aptitudes literarias en mi persona (cálmate Poniatowska) mismas que no sabía que tenía hasta que tuve la necesidad de externar de alguna manera tantos pensamientos e ideas (generalmente idiotas) que rondaban mi cabeza a las 3 am. El resultado fue este blog que no ha hecho mas que traer alegría a mi personaje.
Me he acostumbrado a trabajar con plomeros, electricistas, handy men, jardineros, choferes, mecánicos y que el 98% me llamen «mami», «mi amor», «baby» o «corazón» y que un alto porcentaje de ellos me «tire el chon» sin asustarme u ofenderme. Y no, no es que sea yo irresistible, simplemente que aquí ¡les vale madres! El concepto de «achicarse» con la «guerita» no existe (mi autoestima y yo estaremos eternamente agradecidas)
He aprendido de colegios, lactancia, nanas, partos, infantes, misses, matrimonio y técnicas educativas lo que creo que en 10 años una persona normal puede aprender. He acumulado sobrinos adoptivos y he participado en más fiestas infantiles y baby showers que aquellos viejos animadores de «Suling».
Me he dado cuenta de lo increíblemente consentidas y mal acostumbradas que estamos por los hombres mexicanos… Y que aunque desde luego hay de todo, el trato que recibimos por parte de los compatriotas, es casi imposible de encontrar en estos lares (hablo de los buena onda, desde luego)
He conocido nuevos lugares, gente, planes, culturas. Personas de tantas partes y diferentes ideologías que han ayudado a que mi muy cuadriculada mente de niña del ECYD (jajajaja) se amplie y entienda que no todo es como según yo debe de ser. Que hay un sinfín de maneras de vivir la vida y que al final del día todo se reduce a una de mis frases favoritas en la vida #cadaquiensuscubas.
Pero sobre todo, he aprendido el verdadero valor de la gente que te rodea, la importancia de disfrutar a los tuyos cuando los tienes cerca y agradecer por cada minuto que tienes con ellos. He reafirmado lo que siempre he sabido, lo afortunada que soy por mi familia y por mis amigos. He revalorado y me he acercado mucho más a ellos a pesar de la distancia geográfica y he tenido la suerte de encontrar aqui ese tipo de amistad que no es común encontrar pero que cuando llega, la sabes identificar a la primera; la que se queda para toda la vida.
En fin, son tantas cosas las que he aprendido en este tiempo que solamente puedo estar agradecida con la vida por la oportunidad que me ha dado de vivir esta experiencia.
Y sin más me despido, agradeciendo a mis bienamados 6 lectores por leerme y festejarme tanta tontería. No se imaginan la alegría que me da saber que hay gente por ahí que lee mis líneas.
Les ama,
Pelito Agradecida