Archivos Mensuales: mayo 2018

De Mi Tierra Bella…

Estándar

He vuelto amados lectores (saludos papá y mamá- probablemente los dos únicos lectores que me quedan) jajajajaja y he vuelto porque tras este largo periodo de ausencia, por fin me dieron ganas de escribir (a buena hora, caon).

Aunque existen un sinfin de temas sobre los que podría ahondar (el globo revelador de sexo, las “influencers”, la ola de “luz” que inundan los posts y aparentemente la vida de mis amistades, el empoderamiento y los socavones, el inminente triunfo del peje, pejin, pendejin, etc), en esta ocasión he decidido hacer de esta entrada una tipo: querido diario…

Hace un par de meses fui convocada a participar en el festejo cumpleañero del tonificado y encantador esposo de mi amada y saludable amistad en nada más y nada menos que: “Havana Una-Na” (gracias Camila Pelo, me rehuso a utilizar la palabra C*bello aunque sea parte de tu identidad, hermana). La verdad en un principio dudé en ir ya que llevamos, mi familia y yo esperando toda una vida para ir juntos (para quien no lo sepa, no me conoce jajajaja y por lo tanto lo aclaro. Mi papá es cubano y salió de la Perla del Caribe hace nada más 60 años). En fin, mi papá me dio luz verde y con una emoción inexplicable emprendí mi viaje.

Del aeropuerto me fui, con maleta en mano, a la casa que fuera de mi familia. La misma casa que mi bisabuelo al llegar de la Madre Patria construyó, en la que mi abuelo nació, creció y a la que posteriormente llegaron mi abuela, mi tio y mi papá. La misma que al pie de la entrada conserva las iniciales del nombre de mi bisabuela (y pensar que hoy en día ni la puerta del coche te abren los culeros, esos si eran caballeros, carambas)… La casa en donde tantísimos sueños se construyeron y que años después, asi, sin más, se fueron “pa’l carajo” y la que hoy funge como un tribunal de sabrá Dios qué. En fin, el propósito de esta entrada no es hacer un guión de la Rosa de Guadalupe (aunque bien podría serlo), sino de hablar de este mágico e increíble lugar que en definitiva robó mi corazón.

Tras varios comentarios de diferentes familiares y amigos sobre el estado en el que se encuentra La Habana, la verdad es que iba sin esperar mucho (culinaria o visualmente hablando) y quiero decirles que me llevé una de las sorpresas más grandes de mi vida. Me pareció una verdadera belleza, claro, con mucha pobreza e historias que te rompen el corazón (y una limitación tecnológica importante), pero condiciones no muy diferentes a las que existen en cualquier ciudad, estado, o colonia de nuestro pais. Comí espectacular, visité lugares increíbles y sobre todo, pude finalmente entender el por qué del perenne anhelo de mi familia paterna por su amada Cuba: tuvo que haber sido el lugar más mágico del mundo. El cubano (eso si ya lo sabía yo jajajaja), es lo más alegre, simpático, musical, agradecido y dicharachero del mundo. Se describen a si mismos como delfines “porque a pesar de tener el agua al cuello sonríen” jajajaja y si, literalmente asi son. Asi que, querido lector, si tienes dudas o tuviste una mala experiencia, te invito a que vuelvas, quizás te hizo falta un equipo tan selecto y perfecto como con el que asistí yo, pero hoy se que en diciembre, cuando vuelva con TODA mi familia, además de hacer de ese viaje uno lleno de nostalgia, gracias a esta experiencia, podré enseñarles a mis parientes esta parte tan increíble de Cuba que gracias a mis queridos Luisito Rey y Marthelita hoy conozco (y que me llevaré para siempre en el corazón).

Se despide,

Pelito la Cubana 💃

PD – A continuación les comparto unas foticos de algunas de las bellezas arquitectónicas que vi. (FAMILIA: SPOILER ALERT 🚨- pa’ que luego no digan que no avisé)

La famosa Casa …

Yyyy algunas monerías que me encontré por ahí

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