Archivos Mensuales: noviembre 2013

Cuñadas juntas ¡ni difuntas!

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Recuerdo muy bien la primera vez que oí esta curiosa expresión, la verdad me causó mucha gracia y un poco de sorpresa. Sabía que había gente que se llevaba pésimo con la familia política, pero no pensé que fuese algo lo suficientemente común como para que existiese un dicho!

Un tema recurrente en estas edades es la familia política y la relación con la misma. A decir verdad a mi nunca me ha parecido un tema taaan relevante porque las experiencias que he tenido en este campo, además de que han sido escasas, han sido por demás positivas. Por un lado la relación de mis santos padres con sus respectivas fue mucho muy buena; puedo decir que la mayoría de las veces reinó el cariño y la armonía entre ellos (y si no, lo han sabido ocultar muy bien), por otro lado, la vida ha sido lo suficientemente buen pedo con mi amable ser ya que no sólo le mandó a mis amados hermanos unas grandes mujeres, me mandó a mi las hermanas que durante toda la vida quise tener. ¿Quiero ganarme a este par de golfas o a qué se debe esta exaltación de amor!? No, no quiero hacer puntos ni mucho menos, simplemente llama mi atención que aparentemente en las relaciones políticas no todo es coser y cantar! Basta un convivio en un baby shower para querer salir a las calles y apedrear a todas las suegras y cuñadas del mundo. Mi pregunta es, ¿es esto una moda y a todo mundo le gusta echarle un poco de crema a sus tacos? o ¿realmente existen estos seres del infierno que la mayoría se jacta de tener?

Que si le regala poco, que si le regala mucho, que si es intensa, que si es desobligada, que es imprudente, no ‘perate que la suya es metiche, que si quiere mas al otro hijo, que si el tuyo es su consentido, que si habla mucho, que si es un coñazo porque es muda… En fin, en este tipo de relación, por lo visto, ningún chile suele acomodar (dispensen mi francés)

Creo que es importante SIEMPRE recordar que hay que tratar a la parentela de enfrente como te gustaría que tratasen a la tuya. Y que al final del día, es tu familia… y si tienes la mitad de suerte que yo, puedes encontrar grandes relaciones en esos demoniacos entes que te arrebatan tantísimo la paz. Por mi parte no tengo mas que agradecer la que me tocó, y rogarle (por lo visto al Padre de los demonios) a Belcebú que se apiade de mi y me mande unos atentísimos seres que solamente traigan luz a mi atormentado ser.

Se despide,

Pelito (así nomas)

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